sábado, 3 de marzo de 2012

Fe

Adentrámosnos a unos tiempos, diría, especiales...
Hablando con gente, que lo rodea, que le enseña, nota que hay un movimiento interesantísimo que toca muy de cerca y con mucha fuerza, los temas que hasta el momento eran motivo de grandes peleas, y lo fue de guerras: la fe, las creencias, las instituciones religiosas.
No se es ateo por estar en contra de alguna de estos conceptos; se es ateo cuando se niega la existencia de un dios. Y negar en la existencia de un dios, no significa que no se pueda tener fe. La fe, por definición, puede relacionarse con lo espiritual o con lo mundano. LLega a la conclusión que FE es verdad, es certeza, es. Vea que la gente está perdiendo la fe. La gente ya no está dando por cierto, por certero, nada de lo que ocurre, nada de lo que se le dice, ni siquiera de lo que ve que siempre ha sido la prueba irrefutable para el ser humano. Si perdemos la fe, más allá de creer o no en un dios, perdemos lo que nos mantiene vivos, perdemos la esperanza, perdemos la imaginación, perdemos el deseo, las ansias y las ganas que sucedan las cosas.

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